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Por qué a los niños autistas les afecta el sonido de la pólvora

Quienes tienen niños autistas saben lo difícil que pueden llegar a ser las festividades para ellos. La pirotecnia, la pólvora y la cantidad de espectros de color, propios de los fuegos artificiales, tienen un terrible efecto sobre ellos; es como si los enviaran a la guerra, con ráfagas de proyectiles y bombardeo incluidos.

¿Por qué la pirotecnia afecta los sentidos de los autistas?

El Trastorno del Espectro Autista, (TEA), es una enfermedad del sistema neurológico que afecta la conducta, comunicación y aprendizaje del niño; esta condición dura toda la vida.

Según la comunidad de ciencias neurológicas, los sentidos de los autistas están más desarrollados, de manera que los niños que padecen esta afección tienden a escuchar sonidos que el resto no percibe; y de igual manera sucede con el olfato, que puede detectar olores con mayor amplitud y diferenciación que el resto de la gente. O el tacto, pues sienten de manera exacerbada el contacto humano y muchas veces es la causa por la que rechazan todo tipo de caricias.

Cuando se presentan los actos y festividades en los cuales se usa la pirotecnia, estos sentidos en el niño autista se ven sumamente afectados, e incluso puede generarles una crisis. Para la Licenciada Lilia Moreno, quien se desempeña en el Instituto Panameño de Habilitación Especial (IPHE), los niños autistas son hipersensibles a las detonaciones y las luces que producen los fuegos artificiales, y esto se puede convertir en una verdadera tortura para ellos.

Cómo los afecta el ruido

Las personas sin ningún tipo de trastorno neurológico o discapacidad auditiva son capaces de tolerar el sonido, siempre y cuando se encuentre entre los 20 a 60 decibeles.
En los autistas, 60 decibeles resultan un sonido atronador. Para ilustrarte, imagina lo que les sucede cuando estalla un petardo, cuyos decibeles pueden alcanzar y traspasar la barrera de 100 decibeles.
En la mente de estos niños, es como si una bomba cayera cerca del lugar y las consecuencias en su sistema nervioso pueden provocar un ataque de pánico o llanto incontrolable, incluso bajo determinadas condiciones de estrés pueden presentar convulsiones.

Cómo los afecta la pólvora

El olfato en los niños autistas está por encima del promedio, por ende, la pólvora puede ser un factor desconcertante para ellos.
Un estudio publicado por “Current Biology” afirma que los autistas inhalan la misma cantidad de aire cuando olfatean algo agradable o desagradable. Sin embargo, los niños sin el trastorno ajustan la inhalación a 305 milisegundos cuando el olor es desagradable, mientras que el autista sigue oliendo como si no hubiera variación alguna.
Esto demuestra que ciertas emanaciones y gases pueden ser muy peligrosos, porque al no tener una respuesta sensorial de defensa automática, los niños autistas pueden oler más pólvora que los niños corrientes y desarrollar una reacción respiratoria como consecuencia de ser expuestos a lugares donde haya muchos gases tóxicos y nocivos para la salud.

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Cómo ayudar a los autistas a enfrentar la pirotecnia

La psicóloga Lilia Moreno afirma que sí se pueden llevar a cabo acciones que ayuden a los niños autistas a superar o desarrollar cierta tolerancia con respecto a la pirotecnia, a través de estrategias que los “preparen” con anticipación a los eventos donde se vaya a presentar esta situación; ya sea a través de instrucciones como qué hacer cuando empiezan los ruidos, cubrirse los oídos o colocarles audífonos con música suave, así irán asociando las imágenes en el cielo con canciones infantiles tranquilizadoras.

Clemencia Vallejos, quien es la actual directora del Ministerio de Educación (Minedu) en Perú, sugiere que los padres pongan en práctica algunas dinámicas con sus niños autistas, para que les generen tranquilidad ante la pirotecnia. Entre las más efectivas recomienda que les muestren imágenes o videos de pirotecnia, al tiempo que lo relacionan con otras imágenes como arbolitos de navidad, regalos y luces decorativas. Así cuando el niño las vea, con los oídos tapados, pueda disfrutar de esta relación.

En internet aparecen unas 60 mil publicaciones sobre el efecto que la pirotecnia tiene en los niños autistas, muchas de ellas abogan por la prohibición de estos espectáculos por consideración a las personas que padecen esta discapacidad.
Las opiniones se levantan desde las dos aceras, unos a favor, argumentando que el mundo debe ser más empático con las personas discapacitadas, y, en la acera de enfrente, están quienes defienden el derecho que tienen el resto de los niños a presenciar los espectáculos de pirotecnia, ya que estadísticamente los autistas no representan un porcentaje muy grande en la población y muy bien se les puede colocar audífonos, tapones de oído, o simplemente evitar los sitios donde se vayan a presentar fuegos artificiales.

Lo que sí queda claro es que nadie debería desconocer el efecto devastador que tienen los sonidos fuertes e imágenes relampagueantes en las personas autistas, y buscar las condiciones más seguras e idóneas para garantizarles una vida plena y saludable.

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