¿Qué dice la ciencia sobre el estrés y sus repercusiones en la salud?

Las situaciones cotidianas de la vida (problemas laborales, familiares, sociales, etc.), nos lleva a estar en un estado de estrés constante y que no solo repercute en nuestra salud mental, sino que también tiene implicancia en nuestro organismo. En la actualidad los niveles de estrés han aumentado en la población debido a la pandemia del Covid-19, el aislamiento y la pérdida de trabajo han retribuido en este aumento. Todos conocemos el estrés en cierto nivel, ya sea porque lo hemos experimentado en algún momento o porque tenemos la idea de que es normal estar sometido a él gran parte del tiempo, sin darnos cuenta de lo perjudicial que puede llegar a ser. Pero ¿Qué es realmente el estrés?, ¿Cómo afecta el estrés en la salud?, estas cuestiones pueden ser respondidas gracias a la información actual que la ciencia nos proporciona.

¿Qué es el estrés?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo define como el “conjunto de reacciones fisiológicas que prepara al organismo para la acción”, esto quiere decir que el estrés es una serie de reacciones biológicas frente a un estímulo que es percibido como amenaza para  la homeostasis (equilibrio interno de un organismo), y lo hace de forma temporal mientras ese “peligro” se mantenga.

Fases del estrés

Alerta: Respuesta inmediata al estresor o estimulante mediada principalmente por la adrenalina, cuyo fin es el de preservar energía en caso de peligro.

Defensa o resistencia: Se le denomina de resistencia ya que su objetivo es mantener al cuerpo con un suministro de energía continuo, y está mediado principalmente por el cortisol.

Agotamiento: Esta fase se da en el momento que las hormonas secretadas ya no son tan eficaces y el organismo cae en un estado de agotamiento. La concentración de estas hormonas da como resultado efectos nocivos para el cuerpo.

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¿Qué sucede en nuestro cuerpo cuando estamos estresados?

El “peligro” que percibe nuestro cerebro (situaciones cotidianas antes mencionadas) activa los mecanismos de estrés en segundos, el mecanismo más temprano es la activación del sistema nervioso simpático, dicha parte de nuestro sistema nervioso es la encargada de preparar al cuerpo para la huida o la confrontación.

La activación del sistema nervioso simpático mediado principalmente por la adrenalina y noradrenalina produce: midriasis (pupilas dilatadas), broncodilatación, vasodilatación a nivel muscular, vasoespasmo cutáneo, diaforesis (sudoración), taquicardia (aumento de la frecuencia cardiaca) y respiraciones rápidas, esto lo hace con el fin de adaptarse a la estimulación externa que recibe nuestro organismo.

El mecanismo más tardío es el eje hipofiso-suprarrenal, el cual se encarga de la respuesta del cuerpo ante un estimulante más repetitivo y de más larga duración. Esta serie comienza con el hipotálamo secretando CRF (factor liberador de corticotropina) en camino hacia la hipófisis, la cual al ser estimulada secreta hormona adenocorticotropa (ACTH), y continua su camino hacia la corteza de las glándulas suprarrenales donde estimula la producción de glucocorticoides (cortisol) y andrógenos (testosterona).

El cortisol también se conoce como “hormona de estrés”, por lo que ya nos da una idea de que tiene participación en la regulación de los mecanismos activados por estrés. Esta hormona se caracteriza principalmente por ser un antiinflamatorio potente e hiperglucemiante (aumenta los niveles de glucosa).

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Estrés Crónico

El estrés de forma crónica causa hipercortisolemia (niveles de cortisol elevados), y se ha estudiado su posible neurotoxicidad sobre todo en el hipocampo (área del cerebro caracterizada por la función de memoria a largo plazo), esto implicaría una disminución de la plasticidad neuronal.

Relación del estrés con el género

Algunos estudios describen la manera en que el estrés podría activar diferentes zonas cerebrales dependiendo del género. Por ejemplo en los hombres está más relacionado la activación de la corteza prefrontal, por lo que podría explicar la actitud combativa del género masculino frente a un estímulo estresante, por el contrario el género femenino presenta una activación del sistema límbico (sistema emocional) y se relaciona a la tendencia de protección y ayuda.

¿Qué efectos tiene para la salud?

El estrés se relaciona a cambios de humor y comportamiento, pero se pueden observar también consecuencias en la salud física. Las más importantes son los efectos que tiene sobre el sistema cardiovascular, éste se ve afectado debido a la acción simpática (hormonas adrenalina y noradrenalina), que recordando sus efectos aumentaban la frecuencia cardiaca y la presión arterial.

El estrés prolongado puede ser un factor de riesgo para una lista larga de enfermedades como la hipertensión, úlcera gástrica, gastritis eritematosa, migraña, diabetes, entre otros. También se pueden desarrollar enfermedades ligadas al estado mental como la ansiedad y la depresión e incluso puede predisponer a enfermedades psicosomáticas, en las cuales los síntomas son relacionados a sugestión del paciente.

El estrés puede ser un detonante de una enfermedad latente, este es el caso de los pacientes que tuvieron un episodio de miocardiopatía por estrés o síndrome de takotsubo (síndrome del corazón roto), ésta se caracteriza por semejarse y camuflarse como un infarto agudo de miocardio.

Esta enfermedad cardiaca está relacionada a altos niveles de estrés, que causan una remodelación transitoria del ventrículo y provocando un síndrome de isquemia miocárdica (músculo cardiaco que no recibe sangre).

Así mismo un estrés prolongado podría provocar un infarto agudo de miocardio en pacientes con antecedentes de ateroesclerosis (arterias ocluidas), debido a que la actividad de la adrenalina provoca una vasoconstricción y la consecuente isquemia (bajo flujo sanguíneo).

¿Cómo lidiar con el estrés?

Es importante tratar de evitar situaciones de estrés a las que nos hemos enfrentado antes, ya que el estrés es una respuesta de adaptación y nuestro cuerpo reaccionará de la misma forma al estimulante. Esta exposición repetida activará los mecanismos antes descritos.

Si resulta muy difícil evitar estas situaciones, podemos realizar actividades que nos relajen como hacer ejercicio, yoga, jugar un videojuego, escuchar música, leer, dibujar, etc. Esto nos va a ayudar a disminuir la tensión que hemos acumulado durante el día y promover la acción del sistema nervioso parasimpático (sistema antagonista del simpático) y la liberación de neurotransmisores “relajantes” como GABA en nuestro cerebro.

El personal de salud no está exento de este problema y es muy vulnerable al estrés, horas extenuantes de trabajo, horas sin dormir, tareas extensas, exámenes, etc. Nos producen mucha tensión e influyen negativamente en nuestro rendimiento diario, por lo que es importante también dedicarle tiempo a nosotros mismos y realizar una actividad fuera de nuestra rutina que nos ayude a relajarnos.

En el caso de que este estrés sea muy difícil de manejar, puede tener repercusión en nuestra salud mental y llevarnos a estados depresivos y de ansiedad. Debemos normalizar acudir al psicólogo cuando no podemos lidiar con estos problemas.

Recomendaciones prehospitalarias

Como podemos darnos cuenta, el estrés pude tener un gran protagonismo en muchas enfermedades, por lo que es importante realizar una correcta anamnesis y preguntar a nuestro paciente si está expuesto a una constante tensión. Como personal de salud tenemos el deber de informar a la población sobre los peligros del estrés y el cómo lidiar con él, ya que es un problema de salud pública que cada vez va en aumento.

La instrucción nos habla del “defusing”, una técnica de descargo emocional posterior a la atención estresante que debemos tenerla con nuestro equipo. El defusing está en la teoría, pero muy pocas personas la practican, el no tomarlo en cuenta puede llevar a problemas en nuestra salud mental y física y disminuir nuestro rendimiento, así como la calidad de atención que debemos brindar a nuestros pacientes.

Fuentes

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